Al ver el revuelo que se había montado me mantuve alejada, en ningún momento me dio por pensar que lo mejor que pude haber hecho era salir de allí, mi espíritu cotilla me hizo quedarme más tiempo del que debía, como si fuese un imán pegado a la nevera, los agentes insistían en que circuláramos, pero ante tal despliegue mediático no queríamos o no podíamos irnos, si bien algunos queríamos ver nuestra necesidad de curiosidad saciada, otros simplemente no podían avanzar por estar envueltos en una maraña de personas y coches, en una calle estrecha, una ambulancia y una nube de periodistas parecen el mejor de los tapones.
Poco a poco conseguí acercarme, bien por mi aspecto, bien por mi habilidad me deslicé entre periodistas y curiosos, llegando al borde del cordón policial, esa banda amarilla digna de cualquier película de asesinatos, era menos escandalosa, una simple línea blanca más parecida a la cinta de embalar que a una banda de seguridad y las palabras que se podían leer en la de las películas, ese típico departamento de policía de la ciudad de tal, se habían convertido en un simple no pasar, como si un trozo de plástico tuviese la capacidad de parar al más simple de los seres vivos.
Escuche a uno de los policías decir:
- La cartera estaba allí, todo el dinero estaba en la billetera, sin embargo las fotos de la familia están desperdigadas por el suelo.
- Si no le han robado y no tiene marcas de violencia, porque demonios lo han matado – dijo otro de ellos entre lágrimas.
- No podemos descartar un ajuste de cuentas, tal vez vayan por algún familiar, compañero ó amigo – concluyo el poli más gordo y más viejo de ellos.
Al llegar al borde y mirar por entre los policías y forenses, conseguí ver el cuerpo, estaba tapado por una bolsa de plástico, de un amarillo cobrizo un tanto estridente, lo primero que pude ver era una mano, parecía la de un hombre, su cuerpo era voluminoso. Algunos de los agentes parecían afectados.
- Parece que era un de ellos – dijo una mujer, sin tener mucha seguridad.
- Seguro que si, nunca viene tanta gente cuando es un cualquiera, este barrio es lo que tiene, te pueden estar robando a diario
pueden violar a tres o cuatro chicas en dos días y no pasa nada – increpó – pero cuando es uno de ellos, estos malditos hijos de puta aparecen incluso debajo de las piedras!.
- ¡Que razón tienes! – se escucho.
Cuando uno de los policías fue a aplacar los ánimos, se abrió un hueco, por donde pude ver mejor el cuerpo, lo destaparon y pude verle la cara. No lo quise creer en un primer momento, pero no tuve más remedio que rendirme a la evidencia, intente que mi cara no cambiará de expresión, no sé si lo conseguí pero, poco a poco mi corazón fue bombeando más y más deprisa, el aire me empezaba a faltar, rodeada de tanta gente, mi corazón latía más y más deprisa, me asfixiaba, parecía que mis venas eran no más gruesas que hilos, y mis pulmones no eran más que dos bolsitas pequeñas de cacahuetes, la sangre fluía más rápido, salí de alli como una exhalación, y mi sitio fue ocupado al instante, al separarme del tumulto una mujer me preguntó:
- ¿Cómo esta hija mía? – dijo cariñosamente – las primeras veces es muy desagradable, respire profundo y beba un poco.
Me ofreció un poco de agua y no pude negarla, ese agua supo a una bocanada de aire puro, después la mujer sonrió se giró y se marcho con su carrito de la compra.
- Gracias – dije, cuando ya era seguro que no me podía escuchar.
Escuche el sonido de mí móvil, era un mensaje:
De: Mamá
Stoy n casa con la awela
ven corriendo.awela dic
q va a vnir 1 amigo,s llam
Andrés.
Necesito un cigarrillo, necesito respuestas y necesito encontrar a Paco, el tendrá algún plan.
Suena el móvil, esta vez es una llamada, número desconocido.
- Sí ¿? – suena una voz a duras penas, al instante una voz familiar me dice:
- Voy camino de casa de tu madre.
- ¿Porqué?, ¿qué pintas alli?, deja en paz a Jorge y a mi madre, por favor – implore al ex-marido de mi hermana.
- Eres igual que tu hermana, no escuchas nada de lo que digo, estaré alli en 10 minutos, sería conveniente que estuvieses alli, tal vez podamos aclarar un poco este lio.
- ¡Maldito cabrón!, tú eres el que lo ha montado todo, tú eres el que ha hecho que no podamos vivir tranquilos. No tienes ni idea, el pobre Andrés – dijé entre lágrimas.
- Andrés, era un buen amigo, era un gran socio, pero esta vez no estuvo en el lado adecuado. 8 minutos y estoy en casa de tu madre. Espero verte alli Lucía.
Mis lágrimas en la cara iluminadas por la tenue luz del movil, se fueron fundiendo con la oscuridad de la calle, en ese momento supé que la única manera de conocer levemente en lo que estabamos metidos, era hablando directamente con el causante del problema, era ir a la cita que me había propuesto mi ex-cuñado, por mucho que Andrés me dijesé que no fuese nunca a su encuentro, no me queda más remedio, si quiero saber la verdad.
De nuevo me comenzaba a faltar el aire, de nuevo invadía mi cuerpo, esa sensación de asfixia.

misifu